miércoles, 20 de julio de 2011

DESALINEADO


Estas volando bajo y arriba, solemne, esta ella; y tres metros que no sabes escalar. Parado sobre espejos, resquebrajantes, a punto de cernirte en abismos admiras una figura bellamente desconocida mientras por el techo crecen las plantas.

Frío, mucho frío, tus huesos cristalizados te piden movimiento, mientras caminas sobre pasos nada firmes. El humo de la ciudad te sirve de muy mal abrigo y estas apunto de caer.

Ella te da la espalda, el cristal que los separa te refleja, descolorido como una hoja de otoño, como una brisa avisando la inminente tormenta.

Sorteando obstáculos buscas la segunda perdida de tiempo, y ahora el espejo se transforma en agua, espero que sepas nadar. Cierra su ventana como despedida abrupta de algo que no fue, y la lluvia te besa la frente pidiendo perdón.

Regresas desalineado sentimentalmente, con un despeinado moderno gracias al viento.


Por esos labios, que sabían a puchero de
pensiones inmundas, habría matado yo,
que, cuando muero, ya nunca es por amor.

Sonaba en la radio que escuchaste al cruzar por la esquina del semáforo.

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